RESURRECCIÓN
La poesía entra en el sueño
como un buzo en el lago.
La poesía, más valiente que nadie,
entra y cae
a plomo
en un lago infinito cono Loch Ness
o turbio e infausto como el lago Batalón.
Contempladla desde el fondo:
un buzo
inocente
envuelto en las plumas
de la voluntad.
La poesía entra en el sueño
como un buzo muerto
en el ojo de Dios.
LOS DETECTIVES HELADOS
Soñé con detectives helados, detectives latinoamericanos
que intentaban mantener los ojos abiertos
en medio del sueño.
Soñé con crímenes horribles
Y con tipos cuidadosos
que procuraban no pisar los charcos de sangre
y al mismo tiempo abarcar con una sola mirada
el escenario del crimen.
Soñé con detectives perdidos
en el espejo convexo de los Arnolfini:
nuestra época, nuestras perspectivas,
nuestros modelos del Espanto.
LOS PERROS ROMÁNTICOS
En aquel tiempo yo tenía veinte años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajar ni rezar
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos.
Y el sueño vivía en el espacio de mi espíritu.
Una habitación de madera,
en penumbras,
en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de mí
y visitaba el sueño: estatua eternizada
en pensamientos líquidos,
un gusano blanco retorciéndose
en el amor.
Un amor desbocado.
Un sueño dentro de otro sueño.
Y la pesadilla me decía: crecerás.
Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto
y olvidarás.
Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.
Estoy aquí, dije, con los perros románticos
Y aquí me voy a quedar.
viernes, 27 de agosto de 2010
jueves, 26 de agosto de 2010
jorge barria
Casi siempre
salta de una figura femenina
un recuerdo
luces que se parten
en las gotas de lluvia
en la ventana
una calle que recorrimos
de una ciudad donde vivimos
antes
ahora o siempre no sabremos
cuales fueron los gajes
del destino
o en donde se bifurcaba
para bien o para mal
mas reflejos veo que
quieren arrastrace
con mi nombre
me confunden
mirar a la oscuridad
es como mirar al sol
a punto de quedarce ciegos
mi corazon es de papel
chorrea tinta
casi verborreico
las manos recorren
recorrieron y
recorreran
centimetro por centimetro
en la piel
buscando la desnudes total
del sabor a pasion
casi sin memoria
se gustaron
se amaron
se disgustaron
se desenamoraron
en otro lugar
van a gustarce
otra vez
hoy no siento
dejar a alguien
a nadie dejo ni nadie me acompaña en el amor
canalicemos el camino
letra por metro
kilometro por frase
todas las distancias
en miles de poemas.
una casa con techo de
lata
balazos de agua
trinan escalofrios
bajo las frasadas
un sueño calido
un beso guardado al vacio
colgado en la habitacion.
sombras
rayados murales
tallados
tatuajes
poemas canciones
memorandums.
amigo mio
veras
en los ojos de una madre
la libertad que podras darle
vientre profundo
que te llama corresponder
son heridas difuminadas
con besos
que predentes curar
acurrucate
siente su latido
viviras en el un segundo cosmico
nacimos sin duda
morimos sin contestacion
estoy clavado en una esquina
como un folleto de
lo que no debemos ser
es mi voz un pulso
que late como parpadeo
ciego
por querer atraparte
verso.
mensajes de un lugar
a otros
en la noche
entre ladridos de perro
un eco
nada mas que el mio
a la ultima luna
la ultima estrella
patie mil veces al firmamento
cosas
lugares
segundos
un sonido de la nada
un
golpe
un estruendo
el porton del vecino que viene llegando
me callo
no es hip hop
ni hipo
menos rimando
le di
pero me calle
guarde silencio
no le pedi disculpas
y como todos digerimos
una energia sobre humana
de recorrernos solos
suspencivos puntos
que traman
otras cosas
intrañables.
salta de una figura femenina
un recuerdo
luces que se parten
en las gotas de lluvia
en la ventana
una calle que recorrimos
de una ciudad donde vivimos
antes
ahora o siempre no sabremos
cuales fueron los gajes
del destino
o en donde se bifurcaba
para bien o para mal
mas reflejos veo que
quieren arrastrace
con mi nombre
me confunden
mirar a la oscuridad
es como mirar al sol
a punto de quedarce ciegos
mi corazon es de papel
chorrea tinta
casi verborreico
las manos recorren
recorrieron y
recorreran
centimetro por centimetro
en la piel
buscando la desnudes total
del sabor a pasion
casi sin memoria
se gustaron
se amaron
se disgustaron
se desenamoraron
en otro lugar
van a gustarce
otra vez
hoy no siento
dejar a alguien
a nadie dejo ni nadie me acompaña en el amor
canalicemos el camino
letra por metro
kilometro por frase
todas las distancias
en miles de poemas.
una casa con techo de
lata
balazos de agua
trinan escalofrios
bajo las frasadas
un sueño calido
un beso guardado al vacio
colgado en la habitacion.
sombras
rayados murales
tallados
tatuajes
poemas canciones
memorandums.
amigo mio
veras
en los ojos de una madre
la libertad que podras darle
vientre profundo
que te llama corresponder
son heridas difuminadas
con besos
que predentes curar
acurrucate
siente su latido
viviras en el un segundo cosmico
nacimos sin duda
morimos sin contestacion
estoy clavado en una esquina
como un folleto de
lo que no debemos ser
es mi voz un pulso
que late como parpadeo
ciego
por querer atraparte
verso.
mensajes de un lugar
a otros
en la noche
entre ladridos de perro
un eco
nada mas que el mio
a la ultima luna
la ultima estrella
patie mil veces al firmamento
cosas
lugares
segundos
un sonido de la nada
un
golpe
un estruendo
el porton del vecino que viene llegando
me callo
no es hip hop
ni hipo
menos rimando
le di
pero me calle
guarde silencio
no le pedi disculpas
y como todos digerimos
una energia sobre humana
de recorrernos solos
suspencivos puntos
que traman
otras cosas
intrañables.
valpo un dia de cerros-jorge barria
una zapatilla
baja y vieja
esta en mi pie
luego una calzeta de lana chilota
una vermuda de un pantalon de buzo
que corte
(lo uso en la casa nomas)
polera, chomba (como decimos)
y un pañuelo
que me encinta el cuello
y siempre con preguntas
en un silencio
o trueno de cama
que suena cuando te das vuelta
como si de tu mismisima columna
se arqueara la energia que
viaja por ella
pero sigues pensando
pensando
en porques
hasta concluir que los por que
estan definidos
en segundos milimetricos
y en reglones prosaicos
tal cual la letra
sigue a la ley
y queda estipulada
por ende
me contesto
que estas preguntas universales
son tan unicas como colectivas
y rondan la tierra
circulan de craneo en craneo
incluzo revolviendo las hermanas ruinas de benedetti
por que?
donde estubo ni quien la vio
si parece un juego
el de la vida y
la vida
como si andubieramos
de alma en alma
como casas con ventanas que se abren hacia dentro
y nos dejan ver
el espacio
infinitamente
azul
oceanico
de toda la materia
inholora
inhoraria / anacronica
como quien pierde
sus pestañas y cejas
de un vistazo
a la luz
que desprende a todas las otras
almas
que alli habitan
y que salen de paseo
haciendole
recordar a uno
todos los porques
unicos
y universales.
baja y vieja
esta en mi pie
luego una calzeta de lana chilota
una vermuda de un pantalon de buzo
que corte
(lo uso en la casa nomas)
polera, chomba (como decimos)
y un pañuelo
que me encinta el cuello
y siempre con preguntas
en un silencio
o trueno de cama
que suena cuando te das vuelta
como si de tu mismisima columna
se arqueara la energia que
viaja por ella
pero sigues pensando
pensando
en porques
hasta concluir que los por que
estan definidos
en segundos milimetricos
y en reglones prosaicos
tal cual la letra
sigue a la ley
y queda estipulada
por ende
me contesto
que estas preguntas universales
son tan unicas como colectivas
y rondan la tierra
circulan de craneo en craneo
incluzo revolviendo las hermanas ruinas de benedetti
por que?
donde estubo ni quien la vio
si parece un juego
el de la vida y
la vida
como si andubieramos
de alma en alma
como casas con ventanas que se abren hacia dentro
y nos dejan ver
el espacio
infinitamente
azul
oceanico
de toda la materia
inholora
inhoraria / anacronica
como quien pierde
sus pestañas y cejas
de un vistazo
a la luz
que desprende a todas las otras
almas
que alli habitan
y que salen de paseo
haciendole
recordar a uno
todos los porques
unicos
y universales.
lunes, 23 de agosto de 2010
enrique lihn-porque escribi
PORQUE ESCRIBÍ
A Cristina y Angélica
Ahora que quizás, en un año de calma,
piense: la poesía me sirvió para esto:
no pude ser feliz, ello me fue negado,
pero escribí.
Escribí: fui la víctima
de la mendicidad y el orgullo mezclados
y ajusticié también a unos pocos lectores;
tendí la mano en puertas que nunca, nunca he visto;
una muchacha cayó, en otro mundo, a mis pies.
Pero escribí: tuve esta rara certeza,
la ilusión de tener el mundo entre las manos
—¡qué ilusión más perfecta! como un cristo barroco
con toda su crueldad innecesaria—
Escribí, mi escritura fue como la maleza
de flores ácimas pero flores en fin,
el pan de cada día de las tierras eriazas:
una caparazón de espinas y raíces
De la vida tomé todas estas palabras
como un niño oropel, guijarros junto al río:
las cosas de una magia, perfectamente inútiles
pero que siempre vuelven a renovar su encanto.
La especie de locura con que vuela un anciano
detrás de las palomas imitándolas
me fue dada en lugar de servir para algo.
Me condené escribiendo a que todos dudarán
de mi existencia real,
(días de mi escritura, solar del extranjero).
Todos los que sirvieron y los que fueron servidos
digo que pasarán porque escribí
y hacerlo significa trabajar con la muerte
codo a codo, robarle unos cuantos secretos.
En su origen el río es una veta de agua
—allí, por un momento, siquiera, en esa altura—
luego, al final, un mar que nadie ve
de los que están braceándose la vida.
Porque escribí fui un odio vergonzante,
pero el mar forma parte de mi escritura misma:
línea de la rompiente en que un verso se espuma
yo puedo reiterar la poesía.
Estuve enfermo, sin lugar a dudas
y no sólo de insomnio,
también de ideas fijas que me hicieron leer
con obscena atención a unos cuantos psicólogos,
pero escribí y el crimen fue menor,
lo pagué verso a verso hasta escribirlo,
porque de la palabra que se ajusta al abismo
surge un poco de oscura inteligencia
y a esa luz muchos monstruos no son ajusticiados.
Porque escribí no estuve en casa del verdugo
ni me dejé llevar por el amor a Dios
ni acepté que los hombres fueran dioses
ni me hice desear como escribiente
ni la pobreza me pareció atroz
ni el poder una cosa deseable
ni me lavé ni me ensucié las manos
ni fueron vírgenes mis mejores amigas
ni tuve como amigo a un fariseo
ni a pesar de la cólera
quise desbaratar a mi enemigo.
Pero escribí y me muero por mi cuenta,
porque escribí porque escribí estoy vivo.
A Cristina y Angélica
Ahora que quizás, en un año de calma,
piense: la poesía me sirvió para esto:
no pude ser feliz, ello me fue negado,
pero escribí.
Escribí: fui la víctima
de la mendicidad y el orgullo mezclados
y ajusticié también a unos pocos lectores;
tendí la mano en puertas que nunca, nunca he visto;
una muchacha cayó, en otro mundo, a mis pies.
Pero escribí: tuve esta rara certeza,
la ilusión de tener el mundo entre las manos
—¡qué ilusión más perfecta! como un cristo barroco
con toda su crueldad innecesaria—
Escribí, mi escritura fue como la maleza
de flores ácimas pero flores en fin,
el pan de cada día de las tierras eriazas:
una caparazón de espinas y raíces
De la vida tomé todas estas palabras
como un niño oropel, guijarros junto al río:
las cosas de una magia, perfectamente inútiles
pero que siempre vuelven a renovar su encanto.
La especie de locura con que vuela un anciano
detrás de las palomas imitándolas
me fue dada en lugar de servir para algo.
Me condené escribiendo a que todos dudarán
de mi existencia real,
(días de mi escritura, solar del extranjero).
Todos los que sirvieron y los que fueron servidos
digo que pasarán porque escribí
y hacerlo significa trabajar con la muerte
codo a codo, robarle unos cuantos secretos.
En su origen el río es una veta de agua
—allí, por un momento, siquiera, en esa altura—
luego, al final, un mar que nadie ve
de los que están braceándose la vida.
Porque escribí fui un odio vergonzante,
pero el mar forma parte de mi escritura misma:
línea de la rompiente en que un verso se espuma
yo puedo reiterar la poesía.
Estuve enfermo, sin lugar a dudas
y no sólo de insomnio,
también de ideas fijas que me hicieron leer
con obscena atención a unos cuantos psicólogos,
pero escribí y el crimen fue menor,
lo pagué verso a verso hasta escribirlo,
porque de la palabra que se ajusta al abismo
surge un poco de oscura inteligencia
y a esa luz muchos monstruos no son ajusticiados.
Porque escribí no estuve en casa del verdugo
ni me dejé llevar por el amor a Dios
ni acepté que los hombres fueran dioses
ni me hice desear como escribiente
ni la pobreza me pareció atroz
ni el poder una cosa deseable
ni me lavé ni me ensucié las manos
ni fueron vírgenes mis mejores amigas
ni tuve como amigo a un fariseo
ni a pesar de la cólera
quise desbaratar a mi enemigo.
Pero escribí y me muero por mi cuenta,
porque escribí porque escribí estoy vivo.
miércoles, 18 de agosto de 2010
jorge teillier poemas
CUANDO YO NO ERA POETA
Cuando yo no era poeta
por broma dije que lo era.
Yo no había escrito ningun verso
pero admiraba el sombrero alón
del poeta del pueblo.
Una mañana me encontré en la calle con mi vecina.
Ella me preguntó si de verdad era poeta.
Ella tenía catorce años.
Esa vez llevaba un ramo de ilusiones.
Despues una anémona en el pelo.
La tercera vez un gladiolo entre los labios.
La cuarta vez no llevaba ninguna flor,
yo le pregunte el significado de eso a las flores de la plaza
que no supieron responderme.
Ella había traducido para mí poemas de Ferdinand von Saar.
Yo no le dí nada a cambio.
No quería desprenderme ni de una hoja de cuaderno.
Sus ojos disparaban balas de amor calibre 44.
Eso me daba insomnio.
Me encerré mucho tiempo en mi pieza.
Cuando salí la halle en la plaza y no me saludo.
Volví a mi casa y escribí mi primer poema.
--------------------------------------------------------------------------------
NOSTALGIAS DEL FAR WEST
a Mary Crow
No soy un General activo ni en retiro
y sólo he sentido silbar balas en mis oídos
en las matinees de los miércoles y domingos
en el Teatro Real del pueblo.
Allí aprendí que la justicia se hacía al margen de la Ley,
que estaba a cargo de Tom Mix, o Shane el Desconocido
Al final los pillos, los malos y los delatores
serían castigados
y el jovencito se casaría con la niña.
Añoro los grandes espacios-trigales de las llanuras,
en estos valles estrechos y áridos
"donde el silencio se amortaja como si estuviera muerto"
y me llama la sirena de un bar de Tucson o Fort Collins.
No me gusta Bufalo Bill, torpe cazador de bisontes,
que vendió a Calamity Jane como artista de circo.
Estoy al lado de Sitting Bull y Crazy Horse
que decía que todos los blancos estaban locos
tan locos como Custer que murió con las botas puestas
junto a su regimiento de asesinos de niños y mujeres
no sin antes pedirle un dia de tregua a los Sioux para escapar.
Nostalgias del Far West. Nostalgias de Globe-Trotters y de los pioneros.
Saludo a los Hermanos Clayton y Doc Holiday
el mejor pistolero y dentista del O.K. Corral.
Estoy donde Don Rocha frente a un vaso de whisky.
Si, nostalgias del Far West, nostalgia de rebaños
y trigales infinitos, de lunas azules y de un tiempo sin tiempo.
--------------------------------------------------------------------------------
EL VIENTO DE LOS LOCOS
Sopla el viento por las calles.
El viento de los locos.
El viento de los locos.
Las brujas
hacen que enciendas fuego en la chimenea
al mediodía del pleno verano,
los niños descalzos abandonan en el atajo sus morrales de piel de conejo
y no volverán más a la escuela.
Tú ya no distingues una garza de un halcón.
Esta noche
sopla el viento norte,
el viento de los locos
y tú recuerdas a las bellas de otros días
que ahora se pasean insomnes
por los corredores de tristes pensiones
sin siquiera pensar en hacer el amor:
María, Ana María, Mariana, María Antonia.
Nadie te va a mostrar como florece la higuera.
Ninguna niña te llevará de la mano
para que despiertes junto a las pimpinelas.
Nadie puede ayudarte:
ni el canto de los escarabajos ni la brújula de los girasoles.
El viento te lleva a una isla desierta
donde nunca llegará un arca ni construirás una canoa.
Sopla el viento de los locos
y hace que tu cerebro se llene de agujeros
por donde entra el vino
que te hace soñar en trenes de los cuales eres el unico pasajero
que parte hacia lugares
donde cuchillos y tijeras trabajan todo el día en tu corazon.
--------------------------------------------------------------------------------
CUENTO SOBRE UNA RAMA DE MIRTO
Había una vez una muchacha
que amaba dormir el el lecho de un río.
Y sin temor paseaba por el bosque,
porque llevaba en la mano
una jaula con un grillo guardián.
Para esperarla yo me convertía
en la casa de madera de sus antepasados
alzada a orillas de un brumoso lago.
Las puertas y las ventanas siempre estaban abiertas
pero sólo nos visitaba su primo el Porquerizo
que nos traía de regalos
perezosos gatos
que a veces abrían sus ojos
para que viéramos pasar por sus pupilas
cortejos de bodas campesinas.
El sacerdote había muerto,
y todo ramo de mirto se marchitaba.
Teníamos tres hijas
descalzas y silenciosas como la belladona.
Todas las mañanas recogían helechos
y nos hablaron sólo para decirnos
que un jinete las llevaría
a ciudades cuyo nombre nunca conoceríamos.
Pero nos revelaron el conjuro
con el cual las abejas
sabrían que éramos sus amos
y el molino
nos daría trigo
sin permiso del viento.
Nosotros esperamos a nuestros hijos
crueles y fascinantes
como halcones en el puño del cazador.
Cuando yo no era poeta
por broma dije que lo era.
Yo no había escrito ningun verso
pero admiraba el sombrero alón
del poeta del pueblo.
Una mañana me encontré en la calle con mi vecina.
Ella me preguntó si de verdad era poeta.
Ella tenía catorce años.
Esa vez llevaba un ramo de ilusiones.
Despues una anémona en el pelo.
La tercera vez un gladiolo entre los labios.
La cuarta vez no llevaba ninguna flor,
yo le pregunte el significado de eso a las flores de la plaza
que no supieron responderme.
Ella había traducido para mí poemas de Ferdinand von Saar.
Yo no le dí nada a cambio.
No quería desprenderme ni de una hoja de cuaderno.
Sus ojos disparaban balas de amor calibre 44.
Eso me daba insomnio.
Me encerré mucho tiempo en mi pieza.
Cuando salí la halle en la plaza y no me saludo.
Volví a mi casa y escribí mi primer poema.
--------------------------------------------------------------------------------
NOSTALGIAS DEL FAR WEST
a Mary Crow
No soy un General activo ni en retiro
y sólo he sentido silbar balas en mis oídos
en las matinees de los miércoles y domingos
en el Teatro Real del pueblo.
Allí aprendí que la justicia se hacía al margen de la Ley,
que estaba a cargo de Tom Mix, o Shane el Desconocido
Al final los pillos, los malos y los delatores
serían castigados
y el jovencito se casaría con la niña.
Añoro los grandes espacios-trigales de las llanuras,
en estos valles estrechos y áridos
"donde el silencio se amortaja como si estuviera muerto"
y me llama la sirena de un bar de Tucson o Fort Collins.
No me gusta Bufalo Bill, torpe cazador de bisontes,
que vendió a Calamity Jane como artista de circo.
Estoy al lado de Sitting Bull y Crazy Horse
que decía que todos los blancos estaban locos
tan locos como Custer que murió con las botas puestas
junto a su regimiento de asesinos de niños y mujeres
no sin antes pedirle un dia de tregua a los Sioux para escapar.
Nostalgias del Far West. Nostalgias de Globe-Trotters y de los pioneros.
Saludo a los Hermanos Clayton y Doc Holiday
el mejor pistolero y dentista del O.K. Corral.
Estoy donde Don Rocha frente a un vaso de whisky.
Si, nostalgias del Far West, nostalgia de rebaños
y trigales infinitos, de lunas azules y de un tiempo sin tiempo.
--------------------------------------------------------------------------------
EL VIENTO DE LOS LOCOS
Sopla el viento por las calles.
El viento de los locos.
El viento de los locos.
Las brujas
hacen que enciendas fuego en la chimenea
al mediodía del pleno verano,
los niños descalzos abandonan en el atajo sus morrales de piel de conejo
y no volverán más a la escuela.
Tú ya no distingues una garza de un halcón.
Esta noche
sopla el viento norte,
el viento de los locos
y tú recuerdas a las bellas de otros días
que ahora se pasean insomnes
por los corredores de tristes pensiones
sin siquiera pensar en hacer el amor:
María, Ana María, Mariana, María Antonia.
Nadie te va a mostrar como florece la higuera.
Ninguna niña te llevará de la mano
para que despiertes junto a las pimpinelas.
Nadie puede ayudarte:
ni el canto de los escarabajos ni la brújula de los girasoles.
El viento te lleva a una isla desierta
donde nunca llegará un arca ni construirás una canoa.
Sopla el viento de los locos
y hace que tu cerebro se llene de agujeros
por donde entra el vino
que te hace soñar en trenes de los cuales eres el unico pasajero
que parte hacia lugares
donde cuchillos y tijeras trabajan todo el día en tu corazon.
--------------------------------------------------------------------------------
CUENTO SOBRE UNA RAMA DE MIRTO
Había una vez una muchacha
que amaba dormir el el lecho de un río.
Y sin temor paseaba por el bosque,
porque llevaba en la mano
una jaula con un grillo guardián.
Para esperarla yo me convertía
en la casa de madera de sus antepasados
alzada a orillas de un brumoso lago.
Las puertas y las ventanas siempre estaban abiertas
pero sólo nos visitaba su primo el Porquerizo
que nos traía de regalos
perezosos gatos
que a veces abrían sus ojos
para que viéramos pasar por sus pupilas
cortejos de bodas campesinas.
El sacerdote había muerto,
y todo ramo de mirto se marchitaba.
Teníamos tres hijas
descalzas y silenciosas como la belladona.
Todas las mañanas recogían helechos
y nos hablaron sólo para decirnos
que un jinete las llevaría
a ciudades cuyo nombre nunca conoceríamos.
Pero nos revelaron el conjuro
con el cual las abejas
sabrían que éramos sus amos
y el molino
nos daría trigo
sin permiso del viento.
Nosotros esperamos a nuestros hijos
crueles y fascinantes
como halcones en el puño del cazador.
botella al mar-jorge teillier
Y tú quieres oír, tú quieres entender.
Y yo te digo: olvida lo que oyes, lees o escribes.
Lo que escribo no es para tí, ni para mí, ni para los iniciados.
Es para la niña que nadie saca a bailar,
es para los hermanos que afrontan la borrachera
y a quienes desdeñan los que se creen santos, profetas o poderosos.
Y yo te digo: olvida lo que oyes, lees o escribes.
Lo que escribo no es para tí, ni para mí, ni para los iniciados.
Es para la niña que nadie saca a bailar,
es para los hermanos que afrontan la borrachera
y a quienes desdeñan los que se creen santos, profetas o poderosos.
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